Desde 1972 en la Conferencia de Estocolmo para el Medio Ambiente, ECO ha sido publicado por agrupaciones no gubernamentales de ambiente, en las principales conferencias internacionales.

ECO se edita de forma cooperativa por la Red de Acción Climática (CAN) en reuniones de la CMNUCC ahora en la ADP2.11 en Bonn

Dirección de correo electrónico de ECO: administration@climatenetwork.org – Sitio web de ECO: http://climatenetwork.org/eco-newsletters – Editorial/Producción: Linh Do. Traducido al español por un equipo de CAN-LatinoAmérica (coord.: Mario Caffera) Imprima en papel 100% reciclado

Consenso alcanzado sobre la ampliación de la financiación a través de mayores ventas en la Cafetería

Todo el mundo sabe que las verdaderas negociaciones climáticas no pueden tener lugar en público. Por lo tanto, ECO está contento de haber pasado el martes ocupando los asientos de la cafetería en lugar de retrasar el rápido progreso de ser hecho en los grupos de beneficios indirectos. Por último, estábamos en camino de calentar los asientos en 3°C, suficiente para garantizar a los negociadores que más tarde se puedan sentar cómodamente mientras celebran su trabajo con cerveza y pretzels.
Las negociaciones, el lunes avanzaban a paso de caracol pues observadores revoltosos interrumpieron el flujo positivo que había entre co-Chairs y Partes Afortunadamente, la frustración por unanimidad con los observadores se remedió hoy con una sola objeción en el plenario. Los aplausos y “choca esos cinco” entre los países desarrollados después de la declaración de Japón señalaron que hablaban por todos nosotros.
Con igual justicia, pero sin ser apreciada debidamente, la Secretaría merece elogios similares por hacer lo que los copresidentes no podrían - quitar el espacio reservado para reuniones con la sociedad civil. Sólo cabe esperar ahora que los hoteles de Bonn sigan este ejemplo.
ECO quiere recordar a las Partes el rol de continuo estancamiento desempeñado por los observadores. Son notorios filibusteros, no están dispuestos a transigir, a gritos se oponen a compromisos a largo plazo, y tratan de socavar los principios de la Convención con más frecuencia que los cortes del wi-fi en el salón plenario.
Después de probar por enésima vez el batido "Mango Heaven" en la cafetería, ECO sospecha que los observadores puedan haber desarrollado planes secretos para sacar provecho de la agricultura tropical en la Antártida.
Las Organizaciones de la Sociedad Civil y los pueblos que representan siguen esperando una continua exclusión de las negociaciones. ECO espera que esta sesión concluirá un día antes, gracias al acelerado proceso que se desarrolle en su ausencia.

El espíritu de los U$D 100 mil millones atormenta a los donantes

A principios de este mes los contribuyentes nos mostraron como se ve un compromiso de $ 100 mil millones de dólares. El informe de la OCDE/CPI reveló que el compromiso consiste principalmente de préstamos y financiación privada. En 2013, las contribuciones consistían en más de $ 20 mil millones en préstamos, casi $ 20 MM en financiamiento privado, equidad y garantías, y apenas $ 13 MM en subvenciones. Estos números no cuadran del todo y a ECO le parece que los "$ 100 mil millones", desesperadamente carecen del espíritu de la promesa del 2009 – de proporcionar dinero nuevo y adicional para ayudar a satisfacer las necesidades de los países en desarrollo.
ECO ha escuchado a Partes donantes quejándose de ser perseguidas por el espíritu de los $ 100 MM, pero la intención de evadir las intenciones originales con nuevas metodologías de contabilidad no está engañando a nadie. Así es que aquí hay un enfoque alternativo, uno más acorde con el espíritu del compromiso:
• Abordar la brecha de financiación para la adaptación: Según el informe, sólo el 16% de los fondos para el clima son para la adaptación. Las Partes deben comprometerse a destinar al menos el 50% de las finanzas públicas a adaptación. ECO también las anima a tomar medidas para hacer frente a la brecha antes del 2020. Un objetivo de financiación para la adaptación pública para el año 2020 mataría dos pájaros de un tiro.
• Utilizar fuentes innovadoras para financiar el clima: Fuentes alternativas, como impuestos a las transacciones financieras en bunkers o redirigir los subsidios que van a los combustibles fósiles, podría permitir a los países donantes contribuir al financiamiento climático sin tener que asaltar sus presupuestos para ayuda. En lugar de desviar la ayuda para cumplir con sus obligaciones de financiación climática, las Partes de los países desarrollados deberían comprometerse a recaudar fondos adicionales de fuentes diferentes.
• Incluir un mecanismo de largo plazo para el establecimiento de metas de financiación: establecer periódicamente objetivos cuantitativos separados para la financiación pública de adaptación y mitigación en línea con los períodos de compromisos de adaptación y mitigación es una buena opción. Esto proporcionará a los países en desarrollo una mayor previsibilidad en los niveles de apoyo que pueden esperar y por lo tanto ayudará a todas las Partes a aumentar la ambición, al hacer coincidir las finanzas con las necesidades y la acción climática.
A nadie le gusta ser perseguido por espíritus amenazantes. ECO piensa que las Partes estarían mejor servidas desarrollando fuentes innovadoras de financiación para el clima, en lugar de metodologías de contabilidad innovadoras.
Tal vez entonces podrían dormir mejor por la noche.
Artículo 6 (Financiamiento): Inserciones quirúrgicas para traer de regreso al Compromiso, la Adecuación y la Previsibilidad

ECO cree que es hora de lidiar con el problema de que cuando se trata de financiar, las Partes hablan de dos cuestiones distintas: una es el cambio, la captación y movilización de los flujos financieros, públicos o privados; la otra es la prestación de apoyo financiero de los países ricos a los países pobres. Están agrupadas en el artículo 6 porque la palabra financiamiento aparece en ambas, y porque una muy bien puede usarse para marginar a la otra. Los temas están vinculados, y ambos tienen su papel en el Acuerdo de París, pero ECO necesita recordarle a todos que no son lo mismo. Uno no puede sustituir al otro.
Las propuestas de financiación del Grupo de Convergencia son sobre movilización de flujos financieros, pero no sobre comprometer apoyo financiero, dejando una enorme brecha de financiamiento. El Artículo 6 ahora contiene las propuestas del Grupo de Convergencia, junto con las del G77: una dramática mejoría.
ECO sospecha que el Grupo de Convergencia habría preferido la versión anterior del artículo, ya que sus "inserciones quirúrgicas" son un refrito de la versión anterior, en vez de hacer los cambios clave necesarios para mejorar la previsibilidad y la adecuación de la ayuda financiera en el marco del Acuerdo de París. Inteligentemente, al hacer sus inserciones, el G77 salió en defensa de sus necesidades.
El nuevo Artículo 6 incluye gran parte de lo que necesita un artículo cuya función será la de organizar el apoyo financiero para la adaptación, las pérdidas y daños, mejorar la mitigación, y lograr el objetivo a largo plazo de plena descarbonización para 2050. Las nuevas propuestas clarifican y fortalecen los compromisos de prestar apoyo, señalando que se necesitan donaciones y financiamiento público para la adaptación, y que este apoyo tiene que ser adicional a la asistencia para el desarrollo. Eso tiene mucho sentido ya que el cambio climático es un desafío adicional para los países pobres.
Otro componente clave que encontró su camino de regreso es la idea de establecer metas colectivas para la prestación de apoyo financiero a intervalos periódicos, por ejemplo cada cinco años, vinculadas con los ciclos de las INDC. Siguen faltando objetivos de adaptación y de mitigación separados, asegurando que se reduzca la inminente brecha de adaptación. Algunos dicen que los objetivos numéricos por sí solos no harán el truco. Lo ideal sería que el CMA actuara de manera continua en todo tipo de elementos relacionados con el apoyo a los países en desarrollo, reflejando las necesidades cambiantes en relación a los tipos, canales e instrumentos de apoyo. Unos objetivos cuantificados tendrían que ser parte del paquete, para dar a todos una dirección hacia dónde avanzar.
Sin embargo, ECO está del lado de Grupo de Convergencia en algunos temas. Por ejemplo, la idea de reducir el financiamiento internacional para proyectos con altas emisiones merece atención. Las negociaciones de Bonn se llevan a cabo en un país que sigue siendo uno de los cinco principales proveedores de crédito a la exportación y de garantías para las centrales eléctricas y proyectos de infraestructura con carbón. Parece que a Alemania (y a otros grandes emisores) les vendría bien una dirección desde el Acuerdo de París para poner fin a esa sucia práctica y alejar estos instrumentos del carbón y dirigirlos a energías renovables.

Canadá: ¿el fin de una era Fosilizada? Traer de vuelta completa descarbonización en 2050
Negociadores experimentados entre ustedes recordarán que hubo un tiempo en el que Canadá no tenía un pie entre los nominados al premio del fósil del año. Si bien nunca fue perfecta, Canadá alguna vez estuvo en las ligas mayores cuando se trataba de negociaciones climáticas, una reputación que empezó a quebrarse en Nairobi, se desmoronó en Bali y se volvió un recuerdo lejano para cuando llegamos a Copenhage.
Pero incluso las cosas malas deben llegar a su fin. Ayer, en una dramática elección, Canadá acabó con casi una década del rezago climático de Stephen Harper. El Primer Ministro entrante, Justin Trudeau tenía el trabajo listo para él. Para estar seguros, la plataforma electoral de su partido presionó algunos de los botones correctos: Comprometiéndose a cumplir con la cuota justa para mantener el mundo debajo de los 2C°, trabajando con los Gobernadores de las provincias canadienses para arribar con un nuevo objetivo para su INDC y una estrategia para conseguirlo (en los primeros noventa días, después de París), eliminando gradualmente los subsidios a los combustibles fósiles e invirtiendo 2 billones de dólares en infraestructura verde.
¿Suena genial, eh? No tan rápido: los corresponsales de ECO en
Ottawa informan que Trudeau también habla acerca de construir tuberías para arenas bituminosas para llevar el aceite contaminante de Canadá al mercado. Al parecer,
Trudeau no es el más audaz cuando se trata de tomar decisiones difíciles acerca de la bomba de carbono canadiense, las arenas bituminosas. Sin embargo, París puede ser el empujón que necesita para decirle al mundo y a su parlamento que se pondrá al frente para asumir la cuota justa de Canadá de cara de la crisis climática.
Trudeau debe venir a París con el firme compromiso de consagrar los objetivos del 2015 y el 2030 en su legislación doméstica. Estos objetivos deberían incluir la eliminación gradual de la energía sucia e ir implementando el 100% de energías renovables para el 2050. Esto también debería incluir el aprovisionamiento de la cuota justa de Canadá en el financiamiento internacional.
El proceso debe empezar con una reunión entre Trudeau y los gobernadores de sus provincias antes de que todos se vayan de París. Entonces podremos decir ruidosa y verdaderamente: ¡Bienvenida de vuelta, Canadá!

Una pieza particularmente valiosa de texto de mitigación se perdió en la limpieza a presión de los copresidentes: el texto que exigía plena descarbonización al 2050.
ECO insta a las Partes para que vuelva en el primer párrafo del artículo 3. ¿Por qué? Porque el acuerdo de París tiene que ser un acuerdo de eliminación, en lugar de otro acuerdo de gestión de emisiones.
A la luz de los últimos descubrimientos del IPCC y el balance de carbono que describe, las emisiones fósiles simplemente deben ser eliminadas. Y eso ha de suceder rápidamente, a más tardar a mediados de siglo, si queremos tener una buena oportunidad de permanecer por debajo de 2°C, por no hablar de 1,5° C.
Los que creen que tenemos más tiempo para la eliminación, hasta fin de siglo, apuestan por hipotéticas y altamente problemáticas "emisiones negativas".
Eso no es un plan. Tan sólo es un juego imprudente con nuestro futuro. La meta de plena descarbonización en 2050 reflejaría la verdadera urgencia de la situación. Sería cada vez más difícil a las empresas justificar la alta inversión en carbono que emite la infraestructura, pues los sistemas de energía que vamos a necesitar en el 2050 se están construyendo ahora.
Por otra parte, un objetivo a largo plazo de descarbonización a fines de siglo tendría el efecto contrario. Crearía la peligrosa ilusión de tener todo el tiempo del mundo para cambiar.
Las soluciones ya están aquí. La revolución de las renovables ya comenzó. El mundo necesita de París una clara señal que la era de los fósiles está llegando a su fin y que la dirección es ahora hacia un mundo impulsado por energía renovable para todos.
También debe incluir un mecanismo para incrementar los actuales objetivos antes que entren en vigor en 2020 y luego mejorarlos cada cinco años. Es un cambio radical en el financiamiento climático internacional, junto a la creación de un plan claro y equitativo para direccionar la brecha de las emisiones impulsado por el apoyo a gran escala de los países desarrollados, los mayores responsables del cambio climático.
Por lo tanto, ECO insta a las Partes a poner este claro mensaje en el proyecto de acuerdo y estará encantado de ayudarles con el texto inspirador.
Su tarea, queridos delegados, no es prever el futuro: es hacerlo posible.

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