Respuesta de viceministro de minas y energías de Colombia a columna de opinión de @guzmanhennessey

Alegría del esquisto
Por: MANUEL GUZMáN HENNESSEY |
6:31 p.m. | 03 de Abril del 2014

Manuel Guzmán Hennessey

Le pregunté en octubre del 2012 al ministro Juan Gabriel Uribe si no sería conveniente que Colombia declarara una moratoria en los procesos exploratorios del shale oil en vista de que no se habían evaluado suficientemente los riesgos del fracking (EL TIEMPO, ‘Una moratoria’, 18/10/12). Pensaba yo que se podría aplicar el principio precautorio, recomendable en este tipo de casos, pero no. Y ya hoy es tarde para hacerles la misma pregunta a los responsables de minas y energía, y ambiente y desarrollo sostenible. Nunca se contempló la posibilidad de parar para evaluar mejor. Así que, ad portas de la ronda Colombia 2014 (faltan dos meses), que incluye ¡cómo no! hidrocarburos atrapados en las rocas de esquistos, las petroleras están listas. El botín es de 2.500 millones de barriles. ¡Qué alegría!
Fracturarán el subsuelo mediante poderosas embestidas de agua, arenas y químicos para sacar el gas. ¿Está Colombia preparada para ello? No. ¿Tenemos estudios que relacionen esto con las fuertes sequías que vendrán? ¿Con los sismos? No. ¿Tendremos en cuenta que esta tecnología fue prohibida en Francia y hay protestas en muchos países? No.
La tragedia ecológica del Casanare y la tragedia humanitaria de la alta Guajira no importan. Nosotros estamos de fiesta y viva la vida, que este auge, otrora locomotora, nos hará repuntar en el ranking de los países que apuestan por hacerse ricos a cualquier costo. Y si rápido, mucho mejor.
Y ya lo veo. Saldrán a decir que no, que el fracking es una actividad responsable, que somos un ejemplo ambiental para el mundo (lo dijo el ‘vice’ de Minas), que el cambio climático sí existe, pero que lo de Casanare y La Guajira es ‘normal’ (no exageremos), que los hatos privados y el arroz y la palma y las temporadas secas y bla-bla-bla. Pues no, señores. Aquí hay que relacionar todo con todo porque este problema es complejo y amenaza la vida en su conjunto. No nos sirven las perspectivas simples para formular políticas ni para prevenir daños mayores. A ello invita el Informe de los científicos del IPCC que se publicó esta semana en el Japón. Valdría la pena que lo leyeran a fondo. Dice que habrá más hambre, más guerras, menos agua, más migraciones, más sequías, más lluvias, menos alegría. Por eso una moratoria del esquisto no nos vendría nada mal. Es asunto de humanidad.
director@klnred.com

Manuel Guzmán Hennessey

Aquí la carta del viceministro Orlando Cabrales Segovia:
Carta%20respuesta%20columna%20El%20Tiempo%2004-04-2014.pdf


Bogotá, 6 de abril de 2014.

Señor:

ORLANDO CABRALES SEGOVIA
Viceministro de minas y energías de Colombia

Copio al ministro Amilkar Acosta quien retuiteó su carta

Apreciado VICEMINISTRO:

Agradezco su lectura y respuesta de mi columna de opinión publicada en EL TIEMPO el pasado 4 de abril. Y también la mención de algunos conceptos escritos en otras notas, y que usted amablemente cita, como ‘la mirada lateral’ y ‘la trama oculta de la realidad’.
No hace alusión éste último, como usted pudo creer a juzgar por su respuesta, a información oculta del Gobierno. No. Me refiero a los conceptos de realidad explícita e implícita (Bohm, 1988) que nos invitan a mirar bajo perspectivas complejas.
En la exploración de los ‘no convencionales’ la realidad explícita es la “reglamentación técnica” que todos los colombianos podemos conocer. La realidad implícita es el riesgo del fracking que, insisto, no se ha estudiado lo suficiente. Esta trama de la realidad suele ser invisible, por lo cual conviene sacar a la luz para animar un debate útil para todos. El escenario de alta incertidumbre a que nos lanza el uso de esta tecnología nos obliga a usar el principio precautorio, según el cual cuando no se conocen suficientemente los riesgos de una actividad conviene declarar una moratoria.
Tal escenario de alta incertidumbre lo confirmó recientemente un grupo científico multidisciplinar contratado por la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea (2011). Allí se reconoce que en Estados Unidos, tras 40 años de fracking, no existe un seguimiento sistemático de los riesgos de esta tecnología. (http://www.fracturahidraulicano.info/sites/default/files/media/docu...)
El estudio descubre que “la falta de datos exhaustivos y centralizados sobre fallos e índices de incidentes en los pozos” obliga a profundizar la investigación de sus múltiples impactos. Y califica como ALTO la mayoría de estos en las fases de perforación, fracturación, producción y abandono.
La lista de los riesgos es larga e incluye el uso excesivo de agua y de productos químicos, riesgo de contaminación de las aguas superficiales y subterráneas durante la operación como y el cierre y abandono de los pozos, riesgo de vertidos de productos químicos y aguas residuales con potenciales repercusiones ambientales durante la construcción y la vida operativa de la planta, posibilidad de equivocarse en la identificación y selección de los emplazamientos geológicos y posible toxicidad de los aditivos químicos usados, además de emisiones a la atmósfera y de contaminación acústica.

Pregunté en mi columna si en el proceso de formulación de la política se había tenido en cuenta que esta tecnología fue prohibida en Francia, y protestas en muchos países. Poner a Estados Unidos como ejemplo (convenios “para garantizar el soporte y la ayuda necesaria a nuestro país”) adoptando los criterios de Obama quien “luego de evaluar los beneficios de la exploración decidió respaldar estas operaciones”, se refiere a otra cosa. Ya sabemos que allá pusieron a andar la locomotora sin haber evaluado adecuadamente los riesgos, impulsados por el ‘puente para el crecimiento económico’. No los movió la responsabilidad socioambiental sino la independencia energética desde la perspectiva de sus intereses como potencia global. Si en Colombia imitamos este camino, con la precaria institucionalidad que padecemos, seguramente lo lamentarán las nuevas generaciones: en pérdida de ecosistemas estratégicos, conflictos por el uso del agua, nuevas migraciones, severas sequías y ese largo etcétera del cambio climático que usted mencionó como preocupación del ministerio.
Permítame insistir en mi discrepancia: Ni Obama, ni Estados Unidos son el mejor ejemplo en el caso que nos ocupa. Obama debido al papel que su gobierno ha cumplido frente al Protocolo de Kyoto, y Estados Unidos por lo que revela el estudio arriba citado y porque conocen menos que nosotros sobre la vulnerabilidad de nuestros ecosistemas tropicales.
Y por último, con respecto a impedir que “el cambio climático siga produciendo tragedias como la de Casanare” me gustaría preguntarle por una buena noticia que viene al final de su carta: captura y almacenamiento de carbono. ¿Adónde? ¿Con qué tecnologías? ¿Cuándo y quiénes serán los operadores? ¿De cuántas toneladas al año estamos hablando?
Y como ya conocemos la reglamentación y no el ‘análisis crítico sin precedentes a nivel mundial’ que efectuó el Ministerio para llegar a la conclusión de que los colombianos podemos estar tranquilos, le pediría muy amablemente que lo divulgara como insumo de los debates académicos y sectoriales que, a mi juicio, serían muy saludables para todos.
Cordial saludo,
Manuel Guzmán Hennessey
Director General
KLIMAFORUM LATINOAMERICA NETWORK KLN

Informaci%C3%B3n%20Gesti%C3%B3n%20del%20Conocimiento%20YNC.pdf

Visitas: 131

Los comentarios están cerrados para esta publicación de blog

© 2018   Creado por KLN.   Tecnología de

Insignias  |  Informar un problema  |  Términos de servicio